El contrato: 4 cosas básicas que debes leer antes de firmar para dormir tranquilo.

qué revisar en un contrato de trabajo

Por fin. Después de semanas de búsqueda, entrevistas y nervios, llega el momento: te ponen el contrato sobre la mesa. La alegría es inmensa y quieres firmar cuanto antes para empezar tu nueva etapa. Es muy común sentir esa presión invisible, ese miedo a parecer «desconfiado» o «conflictivo» si te detienes a leer cada punto. El reclutador te sonríe y te dice: «Es el contrato estándar, fírmame aquí, aquí y aquí».

Sin embargo, debes saber algo: firmar con prisas es el error más común del profesional primerizo. No se trata de que la empresa sea «mala» y quiera engañarte a conciencia; a veces, simplemente usan modelos antiguos o hay pretensiones diferentes que no se hablaron en la entrevista. Tu firma es tu compromiso legal y el muro que protege tu tranquilidad. Vamos a traducir el lenguaje del BOE al lenguaje de la calle para que sepas exactamente qué estás aceptando.

1. El Salario: ¿Bruto anual o neto mensual?

Este es el punto donde más malentendidos se generan. En la entrevista quizás hablasteis de «mil y pico euros», pero en el papel verás una cifra anual que no te suena de nada.

  • El Bruto Anual: Es la cifra que debe aparecer por ley. Como vimos en Mi primera nómina, ese número incluye los impuestos que se llevará el Estado (No la empresa), a empresa si que paga por ti lo que dice, pero es el Estado el que practica retenciones haciendo que en nuestra cuenta bancaria llegue menos dinero. Si el contrato dice 18.000€ brutos, no significa que vayas a cobrar 1.500€ al mes.
  • Pagas prorrateadas: Revisa si el sueldo se divide en 12 o 14 pagas. No es que ganes más o menos, pero afecta directamente a tu planificación mensual. Que no te pille por sorpresa llegar a Navidad y ver que no tienes paga extra porque ya te la han ido dando «a trocitos» cada mes.

2. La Jornada y el Horario

Aquí es donde suelen aparecer las «sorpresas» de la operativa diaria. El contrato debe especificar si tu jornada es completa (30-35-40 horas) o parcial.

Mucho ojo con las cláusulas tipo «disponibilidad según necesidades del servicio» o «flexibilidad horaria total». Aunque la empresa no tenga mala intención (que no la tendrá), debes aclarar exactamente que significa para saber si te interesa o no, aunque ya se habrá hablado en las entrevistas, si firmas esto sin un horario claro, estás aceptando, quizá una disponibilidad total o parcial dependiendo del volumen de trabajo o la necesidad de ese día. Para dormir tranquilo, tu contrato debe reflejar lo que se acordó.

3. El Periodo de Prueba: La puerta de atrás

El periodo de prueba es un tiempo de «cortejo» mutuo, pero legalmente es una zona de riesgo. Durante este tiempo (que suele ser de 1 a 6 meses según el puesto), tanto tú como la empresa podéis romper la relación sin preaviso y sin indemnización.

Es importante leer cuánto dura, no por nada, este periodo suele ser acorde al convenio, así que simplemente acude a la firma con esta información.

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4. Cláusulas de exclusividad y permanencia

Hay dos frases que pueden limitar mucho tu libertad y que solemos pasar por alto:

  • Exclusividad: Te impide trabajar en cualquier otra cosa, aunque sea en tu tiempo libre y en un sector distinto. Si eres diseñador y quieres hacer logos por tu cuenta los findes, esta cláusula podría ser un problema.
  • Permanencia: Suele aparecer si la empresa te paga un curso o formación cara. Si te vas antes de X tiempo (uno o dos años), te obligan a devolver el dinero del curso. No es ilegal, pero tienes que saberlo antes de dar el «sí».

¿Qué hacer si algo no te cuadra?

Preguntar no es desconfiar, es ser profesional. Si ves algo que no coincide con lo que hablasteis en la entrevista, usa esta estrategia:

«Me hace mucha ilusión empezar, pero leyendo el borrador he visto que la jornada/salario/categoría es diferente a lo que comentamos. ¿Podríamos aclararlo para que el papel refleje el acuerdo que tenemos?».

Un consejo de oro: Si puedes, pide que te envíen el borrador por email el día antes. Así podrás leerlo en casa con calma, sin la presión del reclutador delante. Una empresa seria y honesta no tendrá ningún problema en darte 24 horas para que firmes con total seguridad.

Firmar un contrato es el final de una etapa y el principio de otra. No permitas que las prisas o el «qué dirán» empañen un momento tan importante. Asegurarte de que lo que pone el papel es justo para ambas partes no te hace un candidato difícil, te hace un profesional con criterio. Al final del día, el contrato está ahí para que ambas partes sepáis a qué ateneros y podáis centraros en lo importante: hacer un buen trabajo y crecer juntos.

¿Te han ofrecido un contrato y tienes dudas sobre lo que pone en la letra pequeña? No te la juegues por miedo a preguntar. En nuestra Masterclass BAE Gratuita te enseñamos a entender la realidad del mercado laboral y a negociar tus condiciones para que firmes siempre con seguridad y una sonrisa.

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