Nº113 No me chilles, que no te veo

Lenguaje no verbal

El lenguaje no verbal

El lenguaje no verbal se refiere a las formas de comunicación que no implican el uso de palabras. Incluye gestos, expresiones faciales, postura, tono de voz, contacto visual y otros elementos que transmiten mensajes sin emplear el lenguaje hablado o escrito. Este tipo de comunicación es fundamental en las interacciones humanas, ya que complementa y enriquece el significado de las palabras, influyendo en cómo se interpretan y se comprenden los mensajes.

Y dirás a que viene el nombre del artículo, quizá los más jóvenes no, pero los que ya tenemos cierta edad nos acordamos una película de finales de los 80’s que titularon «No me chilles, que no te veo» (título original «See No Evil, Hear No Evil«), una comedia estadounidense la película se centra en dos personajes, uno es ciego y el otro es sordo, y sin entrar al fondo, la idea es que al quererse comunicar y resolver las situaciones que se dan en la película se generán una serie de malentendidos hilarantes y situaciones cómicas debido a la falta de percepción sensorial de cada uno. Juntos, estos dos personajes intentan resolver el crimen mientras lidian con sus propias limitaciones sensoriales. ¿Te has sentido alguna vez así en una tienda?, si es así sigue leyendo….

El lenguaje no verbal: Clave en el servicio al Cliente en el Punto de Venta

¿Has notado alguna vez cómo el lenguaje no verbal puede influir en tu experiencia como cliente? En el mundo del servicio al cliente, lo que no se dice con palabras puede tener un impacto enorme. El lenguaje no verbal, que incluye gestos, expresiones faciales, tono de voz y contacto visual, juega un papel fundamental en el punto de venta.

¿Alguna vez has entrado a una tienda y te has sentido incómodo/a debido al lenguaje no verbal del personal? ¡Vaya, qué impacto tiene, verdad? Es increíble cómo la forma en que nos movemos y nos comunicamos sin palabras puede influir en nuestra experiencia como clientes.

Imagina esto: entras a una tienda y ves a un empleado con los brazos cruzados, sin una sonrisa, con la mirada perdida o evitando el contacto visual. ¿Qué piensas en ese momento? Seguramente sientes que esa persona no está disponible para ayudarte o que tal vez ni le interesa… y que harás ¿quedarte?

Ahora, piensa en la situación opuesta: entras y te encuentras con alguien que te saluda con una sonrisa genuina, con postura abierta, mirada amigable y disposición para ayudarte. ¡Esa es otra experiencia completamente distinta, cierto? Te sientes más cómodo/a, más dispuesto/a a preguntar y buscar ayuda. Y encima te saluda con un tono cálido y cordial, vamos que te hace sentir bienvenido/a

No es solo lo que decimos con palabras, sino cómo nos movemos y nos presentamos. Los gestos, la postura, la expresión facial, todo eso envía mensajes poderosos a los clientes.

Un lenguaje corporal positivo transmite confianza, profesionalidad y amabilidad. Muestra al cliente que estás disponible, que te interesa ayudar y que estás comprometido/a con su satisfacción. Por otro lado, un lenguaje corporal negativo puede alejar al cliente, hacerle sentir que no es bienvenido/a o que su presencia no es valorada.

El contacto visual es una de las partes más importantes. Cuando un empleado te mira a los ojos y te sonríe, te hace sentir que eres importante, que estás siendo escuchado/a y que te atenderán de la mejor manera posible.

La postura también dice mucho y la expresión facial complementan el lenguaje verbal. Una sonrisa sincera y una postura abierta y relajada transmite una actitud receptiva y amigable, mientras que una postura cerrada, como cruzar los brazos o mantenerse rígido/a, puede transmitir falta de interés o incluso hostilidad sin quererlo.

El tono de voz también desempeña un papel crucial. Un tono amable, entusiasta y claro transmite cortesía y disposición para ayudar. Por otro lado, un tono apático o brusco puede dar la impresión de desinterés o falta de compromiso.

Es asombroso cómo algo tan sutil como nuestro lenguaje no verbal puede marcar una gran diferencia en la experiencia del cliente. Es una herramienta poderosa para construir relaciones, generar confianza y asegurarse de que cada cliente se sienta valorado y bienvenido.

El lenguaje no verbal es como la música de fondo en una interacción. Puede complementar o contradecir lo que se dice verbalmente. Cuando ambos están en armonía, se crea una experiencia positiva y satisfactoria para el cliente. En el punto de venta, la atención al lenguaje no verbal es crucial. Es una herramienta para construir relaciones, generar confianza y garantizar que cada cliente se sienta valorado y bienvenido.

La próxima vez que estés en un punto de venta, fíjate en el lenguaje no verbal del personal. Verás cómo marca la diferencia en cómo te sientes y en la calidad del servicio que recibes. ¡Recuerda, a veces una sonrisa y una mirada amigable dicen más que mil palabras!

El lenguaje no verbal, incluyendo gestos, expresiones faciales, tono de voz y contacto visual, desempeña un papel fundamental en el servicio al cliente en el punto de venta. Transmitir cortesía, disposición y empatía a través del lenguaje no verbal es clave para mejorar la experiencia del cliente. La combinación armoniosa del lenguaje no verbal con el verbal crea interacciones más satisfactorias y positivas para el cliente. Enfocarse en la coherencia y la atención al lenguaje no verbal es crucial para construir relaciones sólidas y garantizar la satisfacción del cliente.

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